Nueve años
En diez minutos.
Las casualidades no existen. Tanto es así que mi madre me mandó anteayer por la tarde una newsletter directamente relacionada con lo que había estado escribiendo en mi journal esa misma mañana. Tanto, que a veces piensas en una persona y se te aparece o te manda un mensaje.
Pero de esto no va el post —aunque un poco sí—, el post va de que las personas somos capaces de TODO en esta vida. El truco está en que debemos sentirnos capaces de ello para que se pueda materializar = tenemos que vibrar en las frecuencias correctas que lo materializan. Pero y eso… ¿qué narices quiere decir?
Os confieso que yo llevo mogollón de años pensando que lo entendía: haciendo journaling, manifestando, meditando, haciendo visualizaciones… de todo (Andrea, te juro que te escucho). Pero también os confirmo que, mientras lo hacía, no acababa de entenderlo bien… había algo que se me escapaba, pero no sabía qué.
Hasta que ayer la vida, el Universo y Dios confabularon —porque las casualidades no existen— para que por fin algo hiciera click dentro de mí. Como dirían los alemanes, Übung macht den Meister: la práctica hace al maestro.
Antes de llegar a la conclusión, hablemos del camino:
Desde que murió mi tío Juan, tengo una visión holística de la vida = todo está conectado. TODO —a menudo bromeo con que yo siempre encuentro sitio para aparcar en la puerta y que cuando no puedo aparcar es porque la vida me está intentando decir algo y, por ende, dándome tiempo para entenderlo—. Esa concepción de que todo esta conectado empieza con el tema del parking, y acaba en todo lo demás.
Entendía esto, pero se me seguían escapando cosas; era MUY obvio en algunos ámbitos, pero más difícil y menos obvio en otros.
Meaning?
Los últimos años han venido llenos de acontecimientos: el divorcio de mis padres, la mudanza de mi hermana, la demencia de mis abuelos, las mudanzas de mis mejores amigos a OTROS CONTINENTES, las bodas de mis amigas, mi propia mudanza, mi cambio de rumbo, el aprender a decir que no, la disolución de los imperativos y los absolutos —puede ser decir que sí a una cerveza un martes aunque ”entre semana no se beba”—, trabajar el amor propio —pero de verdad, no la euforia que depende de lo externo—, atravesar dolor… Lo curioso es que, con el surfear de todos estos cambios (que no la evasión), ha llegado el volver a reírme a carcajada limpia, tener ganas de viajar, perderle el miedo a fallar, perderle el miedo a fallar EN PÚBLICO Y DIRECTO, dejar de ir de non-chalant (vaya p*ta pereza de actitud frente a la vida esa de que no te importe un carajo nada… muy cool, muy cool, pero qué bajón; sorry), disfrutar de verdad de los míos, re-conectar con personas que parecían haberse ido para siempre, aprender a ser yo en todos los contextos, no maltratarme ni a mí ni a mi cuerpo, hacer de mi mente un sitio amable y habitable… ¿Cómo? Viendo la realidad.
Y en VER LA REALIDAD, agradeciéndola, aceptándola y cambiándola cuando es necesario. Y si todavía no se puede cambiar, encontrando la manera de que se pueda.
Pero y esto… ¿qué narices tiene que ver con lo otro? ¿Qué tiene que ver con lo holístico, lo que escribiste ayer en tu cuaderno y entender lo que no entendías del todo? Y por último y más importante… ¿qué tiene que ver esto con cambiar de timeline? Porque de esto va el post: de cómo cambiar.
Y la respuesta, os imaginaréis, solo puede ser una:
:)))))))))))))))))))))))))))))TODO(((((((((((((((((((((((((((((:
Como hago frecuentemente, voy a hablar de cosas que me ha enseñado mi psicóloga y que hoy nos conciernen.
La diferencia entre el deseo e idealización/ideal.
deseo: una meta (corto, medio o largoplacista) que quieres conseguir y para cuyo cumplimiento has de seguir x pasos.
idealización/ideal: la infatuación con una verdad inventada que responde a una fantasía y no a la realidad, que además, te impide avanzar por sus características bloqueantes de inalcanzabilidad (plena consciencia de que me acabo de inventar esta palabra pero la RAE ha incluido cocreta y almóndiga en el diccionario, así que me da igual). Tú crees que es inalcanzable porque todo está basado en un engaño; no hay pasos a seguir, es de la A a la Z sin pasar por el resto de letras.
El “para qué” de tus patrones: los patrones siempre cumplen una función; si no te dieran “nada”, no seguirías cayendo en ellos… Por eso son tan difíciles de dejar atrás. Por ejemplo: cuando tú te quejas de que Pepita ha abusado de lo buena que eres (otra vez), tu patrón de no poner límites te está dando: la percepción de que eres muy buena (y que Pepita no), la oportunidad de seguir mintiéndote y diciéndote que si no tienes lo que quieres es porque no te dejan —vs. reconocer que no te atreves a pedirlo/ir a por ello/trabajar para conseguirlo—, y la posibilidad de seguir responsabilizando a otros de tu realidad por no coger las riendas de tu vida (entre otros; cada uno con sus patrones y los beneficios de los mismos). En resumen: te aferras a ellos para seguir en la realidad en la que estás y poder justificarte el no cambiar.
Para pasar del falso ideal a la materialización del deseo, hay que ver la realidad (que incluye el 100% de tus patrones, no sólo la parte que te conviene ver). Una vez vista y aceptada la realidad, la puedes empezar a cambiar. OJO: verla no siempre es agradable y siempre pide consecuencias; como demuestra el mito de la caverna, una vez la ves, no puedes desverla.
Conectemos con el mundo espiritual que, para mí, es el backbone de la vida.
La ley de la atracción dice que atraes aquello en lo que enfocas tu atención = si te enfocas en que el dating market está lleno de capullos en flor, sólo conocerás capullos en flor. Si te enfocas en que todas tus amigas pasan de ti, todas tus amigas pasarán de ti.
La ley de la resonancia dice que tus estados mental y emocional atraen lo que eres, no lo que deseas = si eres abundante, atraes abundancia; si eres carente, atraes más carencia. Perfecto. ¿Y cómo paso de carente a abundante? Meaning: ¿cómo hago para “volverme” abundante si tengo 30€ en la cuenta?
Lo mismo con la manifestación: debes visualizarte y sentirte que ya tienes lo que quieres para poder manifestarlo en el mundo físico… Pero a ver, amigo, si yo lo que pago es un alquiler pocho en Madrid y lo que quiero es una casa en propiedad en Mallorca, pero cómo me siento es a puntito del desmayo a 27 de mayo en un Madrid que despierta a las 09.00 con 22 grados, ¿cómo pretendes que me sienta ahí? ¿Cómo hago para sentirme propietario? No lo entiendo. Corrijo: NO LO ENTENDÍA.
No estoy descubriendo el oro ni mucho menos, pero si os cuento cómo he pasado yo del ámbar al oro.
En este caso, nuestro proceso químico es mucho más simple que un evento cósmico extremo: lo único (JÁ) que necesitas es desarrollar tu amor propio. Esto, queridos amigos, SOLO ESTO, es la clave de todo.
De nada sirve que hagas journaling, medites, practiques yoga, pranayama, hagas retiros de silencio, manifiestes con la Luna Llena, Nueva, Azul, Roja y Rosa… si no te trabajas la autoestima y el amor propio. Si no te trabajas discernir. Si no te pones primero de una forma que permita que lo que des, sea lo más genuino y mejor que tengas para dar y no un patrón que alimenta vínculos tóxicos.
Para el proceso químico de la creación de este “oro” no hace falta que estallen supernovas, no hace falta que colisionen estrellas de neutrones… Solo has de tener la valentía de mirarte al espejo y quererte de manera incondicional no matter what.
Eso implica quererte cuando tienes diarrea, estás hinchada, te han echado del trabajo, no te han cogido para un puesto que te molaba, te ha salido un grano enorme, te han rechazado, te han pisoteado, tu crush te ha oído potar detrás de una puerta porque te has pasado con las margaritas, cuando fallas, cuando te fallan y te arriesgaste, cuando te dejan/lo dejas/se deja, cuando te bloqueas, cuando escribes mierdas; de la misma forma que te quieres cuando estás en tu prime, has conseguido un curro que te flipa, has conseguido un nuevo cliente molón, tienes la cara perfecta, tu crush te ha invitado a cenar, lo has hecho perfecto, has confiado y te ha salido bien, empiezas una relación con ilusión/estás enamorado desde hace tiempo, todo fluye y tu creatividad está en su pleno apogeo. Se trata de aprender a quererte por lo que eres, no por lo que haces. Todos los días, regardless of what happens.
Y no, eso no quiere decir que te conformes cuando eres un mierdas, lo que quiere decir es que te dediques la compasión que te mereces mientras cambias y seas tu fan y cheerleader #1 mientras lo haces.
Y ojo cuidao que he dicho que el proceso químico era más simple, pero no he dicho que fuera más fácil.
Desde el momento que decidí que quería cambiar mi realidad a ahora, han pasado casi nueve años. Y es innegable que mi realidad ha cambiado por completo.
Antes de Ángeles, sobrevivía a base de los ideales que me había montado: sobre mi vida, mi familia, la relación de mis padres… Y me impedían ver la realidad; me tenían atrapada. Reconocer la realidad y no desechar el ideal me daba tanto miedo… quería cambiar tantas cosas… pero no estaba dispuesta a enfrentar de verdad, de ahí que me haya costado nueve años —y los que me quedan, porque de crecer, si uno está dispuesto, no se para nunca—.
La característica principal del ideal es que, para poder existir, requiere al engaño… y lo bueno que es el engaño (y las ganas que tenemos de sostenerlo) es directamente proporcional a nuestra necesidad de no ver la realidad que está sustituyendo; por eso es tan difícil de soltar; por eso es tan difícil de matar.
Estos últimos años de cambios, de terapia, de pelar capas y capas de costras y cicatrices emocionales pochas de no entender cómo narices materializar el cambio de timeline, de cómo desarrollarme como persona y dejar atrás una desagradable y poco amorosa percepción de mí misma… han sido años en los que las ganas de VIVIR iban poco a poco ganándole el terreno a la necesidad de sobrevivir: conforme más me adentraba en la oscuridad y peor era la tormenta, más brillante, suave y delicioso era el otro lado. Cuanto más jodido lo que afrontaba, más fuerte salía de ello. Pero para que eso fuera así, tuve que atreverme a dar un primer paso. Tuve que repetirme mucho que era capaz hasta creérmelo: muchas afirmaciones hasta que construí un nuevo neuropath. Mucha manifestación hasta que entendí lo que quería decir. Mucho trabajar con mi corazón y mi merecimiento hasta que he llegado hasta aquí… y esto solo acaba de empezar.
Espero que os sirva leer que yo también me he frustrado con eso de que la manifestación es muy fácil, y eso que llevo creyendo en ella muchos años. Y que si no funciona, es porque hay algo ahí que no estamos queriendo ver: no se puede manifestar desde el no cambio: con la misma receta, harás la misma receta; si quieres algo nuevo, cámbiala.
Para mí el click llegó el sábado (ya era domingo) en una boda cuando, en un espacio-tiempo de unos diez minutos me dio tiempo a:
Desmitificar al mayor crush que había tenido en mi vida = ver la realidad por lo que es y no por lo que quería que fuera.
No entretener un ligoteo que hubiera venido del ego = no entretener un ligoteo con un tío que sé que no me podría sostener
Decirle a un tío que no me iba a ir a casa con él porque no le conocía de nada (2h) y no me apetecía = elegirme a mí y mi estándar por encima del miedo al conflicto con otra persona/que me pueda rechazar.
Así, de repente, vi nueve años en diez minutos.
Ojalá que los diez que habéis pasado leyendo esto os ahorren, por lo menos, algún año de intentos de buscar el atajo en todo esto, y aceleren también la construcción de vuestro propio camino —que no suele ser el aparentemente fácil, pero sí el de menor resistencia—.
Nadie nos puede evitar las paradas obligatorias del tren, pero nadie te obliga a pararte en las que sobran.



“Trabajar el amor propio —pero de verdad, no la euforia que depende de lo externo” me encanta cómo lo has expresado. Has hecho todo un viaje a tu interior y descubierto un montón de cosas tan interesantes. Gracias por compartirlas